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Ana Newvillage

AAntes que la escritura existió el trazo, y con él la imagen, el símbolo y la figuración que hicieron del hombre un ser espiritual capaz de traducir en las líneas y colores el significado profundo de su universo.

NNada es el olvido, nada es la pérdida de la propia identidad. Todo puede ser concetrado en un símbolo figurativo que da paso a la palabra, y con ella al conocimiento.

AAntes que la escritura existió el arte, la capacidad de expresar hechos, sentimientos y aspectos metafóricos que hicieron que el ser humano pudiese grabar su pensamiento para ser comprendido y, de esta manera, hacerlo eterno.

Creación

 

El origen de la creación de la artista está concebido a partir de formas del pasado, basadas principalmente en el mundo barroco y en autores como Velázquez, Rembrandt o Rubens. Los colores son mezclados directamente sobre el lienzo, rechazando la paleta y buscando una impronta del instante en que la obra es realizada. La pintura se acerca al impresionismo de las formas actuales reducidas en ocasiones a líneas minimalistas. Los trazos presentan rasgos distintivos propios de la artista que se reflejan en la sociedad pero que también buscan apartarse de ella.

Expresionismo

 

La figuración de los rostros, y especialmente sus miradas, acaban siendo el centro de atención sobre el que se sujeta toda la capacidad expresiva. Los colores fuertes y puros poseen la intencionalidad de alimentar las obras de una desmedida fuerza psicológica. Su mezcla no es circunstancial, pues responde a un estudio previo donde se busca explotar la capacidad expresiva de la obra. Los trazos cuasi caligráficos no carecen de esta vitalidad, pues en sí mismo la línea presenta una firmeza impetuosa que en ocasiones es virulenta para convertirse posteriormente en reflexiva e introspectiva.

Lo Real e Imaginario

 

La representación deja de ser objetiva para convertirse en un elemento que enmascara la realidad. Los trazos son figurativos y reconocibles, pero están cargados de un componente imaginario que va más allá de la existencia misma. Muchas de estas formas no exploran un realismo literal, sino la interpretación de lo surreal y fantástico evocador de otros mundos. Las obras expresan la búsqueda de una psiqué interna frente a un logos racional y clasicista que es a la vez puro y lineal. La vibración del color se enfrenta al espacio vacío de los dibujos, creando una yuxtaposición de mundos continuamente enfrentados que acaban ocasionando un arte dialéctico y contradictorio.